Las microalgas producen 50 veces más aceite por acre que el maíz, con una mucho menor huella de carbono; usa los nutrientes de una forma más eficiente que las plantas terrestres; y no requiere de terrenos agrícola de alta calidad o de abastecimiento de agua dulce.
En promedio un cerdo consume cerca de 600 libras de alimentos antes de ir al mercado, dijo Lei, así que reemplazar sólo el 10% de este alimento con microalgas podría permitir ahorrar 33 millones de toneladas.
La investigación preliminar de Lei determinó que la microalga desgrasada y seca, derivada de la producción de biocombustible, puede reemplazar hasta un tercio de la harina de soja en las dietas de cerdos y pollos. Esta es una fuente atractiva debido a que tiene un alto contenido de proteína (20 a 70%), comparado con el 10% en el maíz y 40% en la soja.
En la actualidad, Lei y sus colaboradores están trabajando para determinar cual microalga es mejor, y las tasas apropiadas de microalgas, soja y maíz.
Las muestras son embarcadas a su laboratorio de Hawaii, donde las microalgas viene siendo cultivadas cerca del Aeropuerto Kailua Kona como parte de un proyecto piloto de $15 millones de Cellana y un consorcio de universidades lideradas por los profesores Chuck Greene y Jeff Tester de Cornell.
Crecer hasta la escala comercial requerirá de miles de acres y cientos de millones de dolares, destacó Greene.
El trabajo de Lei se concentra en convertir un subproducto de la producción de biocombustibles en un producto de valor agregado que podría ser clave para la viabilidad comercial y podría dar origen a otras nuevas industrias. Se espera que el mercado mundial de la alimentación animal exceda los 1.5 billones de toneladas para el año 2020, de los cuales un 15% (220 millones de toneladas) es proteína, destacó Lei.
"Hemos establecido que no es simplemente la acidificación de los océanos lo que causa perturbaciones, como en el caso de los mariscos y plancton con esqueletos calcáreos, sino que es el CO2 disuelto lo que daña el sistema nervioso de los peces", afirmó Munday.
Los océanos absorben cada año unas 2.300 millones de toneladas de CO2 producidas por el hombre, cantidad que produce un cambio en el mar como la acidificación del agua.
El equipo de científicos analizó durante varios años zonas marinas con grandes concentraciones de dióxido de carbono y el efecto que este tenía en bebés de peces de arrecife, como el pez payaso y la doncella amarilla, y los depredadores.
Lo primero que descubrieron es que los pececillos perdían sentido del olfato, "lo que significa que les resultaba más difícil hallar atolones donde vivir o reconocer los olores que avisan de la presencia de un depredador", explicó Munday.
Después se dieron cuenta que el siguiente sentido afectado fue el del oído y luego la habilidad para darse la vuelta, un movimiento importante para permanecer unidos y evitar ser víctima de los depredadores.
"Todo esto nos llevó a sospechar de que no se trataba solamente del daño a determinados sentidos, sino que la concentración de dióxido de carbono estaba afectando a todo el sistema nervioso central", apuntó el científico.
El efecto del dióxido de carbono en los depredadores es mucho más suave, según el estudio publicado recientemente en la revista Nature sobre Cambio Climático.
Los autores del estudio, dirigidos por Daniel Haun, de los Institutos Max Planck de Psicolingüística (Nijmegen) y Antropología Evolutiva (Leipzig), investigaron el comportamiento de las cuatro especies no humanas de grandes simios.
Se les presentó dos piezas de plátano: una más pequeña, que siempre estaba en el mismo lugar, y otra más grande, escondida debajo de uno un grupo de vasos, y que, por lo tanto, era la opción más arriesgada.
Los investigadores encontraron que las decisiones de los simios estaban reguladas por la incertidumbre y la probabilidad de éxito para la selección de riesgo, lo que sugiere una toma de decisiones. Escogieron la pieza pequeña cuando era más incierto dónde podría estar oculto el plátano más grande. Cuanto menor era la probabilidad de adivinar correctamente, más a menudo elegían la pieza pequeña.
Los investigadores también encontraron que los monos acudieron a la pieza más grande - y corrían el riesgo de no conseguir nada en absoluto - en no menos del 50% del tiempo. Esta arriesgada decisión aumentó a casi el 100% cuando la diferencia de tamaño entre las dos piezas de plátano era más grande. Mientras que las cuatro especies demostraron estrategias sofisticadas de decisión, los chimpancés y los orangutanes eran en general más propensos a tomar decisiones arriesgadas en relación con los gorilas y los bonobos. La razón exacta de esta discrepancia sigue siendo desconocida.
Pero lo cierto es que unas pocas empresas copan la gran mayoría de los productos. Además, siempre se ofrecen las mismas variedades de productos, absolutamente estandarizadas. Y, por si fuera poco, hay que tener en cuenta que muchos productos alimentarios están elaborados, en buena medida, con las mismas sustancias: soja, maíz, colorantes, conservantes, saborizantes… Al final resulta que, detrás de interminables estanterías y pasillos, siempre encontramos más de lo mismo, como en política o en información, puesto que, aunque tengamos acceso a muchas cadenas televisivas, sus informativos no se diferencian mucho en lo que es trascendente.
UNA ALIMENTACIÓN ESTANDARIZADA
El Corte Inglés, Mercadona, Eroski, Carrefour y Alcampo, por ejemplo, controlan más del 50% del mercado de la distribución alimentaria del estado español, según denuncia Consumehastamorir. Además, esas empresas están, en más de una ocasión, en las mismas manos de capitalistas internacionales, bancos, etc. Pero la cosa no queda ahí. Como también señala Consume hasta morir, “un puñado de multinacionales de la alimentación monopolizan la mayor parte de los productos que puedes encontrar en esos establecimientos. Por ejemplo, ¿conoces a la multinacional Unilever? Cada día se venden 150 millones de productos de esta empresa en el mundo”. Sus marcas están por todas partes: Ades-Adez (bebidas de soja), Algida (helados en Italia), Amora (salsas), Annapurna (sal y harina de India), Becel (margarina), Ben and Jerry’s (helados), Best Foods (mahonesa), Bertolli (pasta y aceite de oliva), Birds Eye (congelados), Blue Band (lácteos, sopas), Boursin (queso), Bovril (concentrado de carne), Breyers (helado), Brooke Bond (té), Bru (Instant Coffee India), Calvé (mayonesa y salsas), Carb Options y Carte d’Or (helados), Cica (salsas y puré), Colman’s (mostaza), Country Crock (lácteos), Continental y Doriana (lácteos), Du Darfst (Alemania), Elmlea y Findus (congelados), Flora (margarina y lácteos), Frigo (helados), Good Humor y Hellmann’s (mayonesa), I Can’t Believe it’s not Butter! (margarina), Iglo (congelados), Imperial (margarina), Kissan (salsas de tomate en India), Knorr (sopas, caldos, congelados, etc.), Lawry’s and Adolph’s, Ligeresa (lácteos y mermeladas) Lipton (té), Lipton Ice Tea (Té en lata), Maizena (almidón de maíz), Malloa (salsas de tomate y mermeladas), Marmite (caldo concentrado), Mc’ Collins (té en Perú), Peperami, PG Tips (Té en UK), Phase (aceite de cocina), Pot Noodle (fideos), Ragú (pasta), Rama (salsas), Red Rose Tea (té en Canadá), Saga (té en Polonia), Scottish Blend (té), Skippy (manteca de cacahuete), Slim Fast (productos light), Stork (margarina), Tulipan (margarina), Turun sinappi (salsa en Finlandia-Suecia), Unox y Wish-Bone (salsas). Es posible que si usted compra en cualquiera de los supermercados citados, o en otros, también productos de cosmética y detergentes, se llevará a casa otros tantos productos de la misma transnacional, pues la empresa tiene tantas marcas de limpieza como de alimentación. ¿Variedad? Qué variedad. Y esto es sólo un pequeño ejemplo.
La masiva implantación de cultivos transgénicos en todo el orbe no hará sino empeorar esta situación. En algunos países de América Latina, la situación es muy grave. Greenpeace México ha denunciado: “Exigimos al gobierno y a las corporaciones biotecnológicas que no se aprovechen de la crisis alimentaria para que las autoridades autoricen aceptar la siembra de maíz transgénico en México argumentando la falacia de mayor producción, cuando sus intereses reales son las jugosas ganancias que implica el monopolio del principal grano de la alimentación a nivel mundial”. La crisis alimentaria la producen las legislaciones internacionales y el afán de lucro de algunas empresas. Una vez aparecida la hambruna, los mismos que la crearon se presentan como los salvadores de la Humanidad.
El plan de los que están corrompiendo el mundo es crear una población famélica, por un lado, y, por otra parte, una población obesa alimentada en base a: alimentos transgénicos, de mala calidad, de unas pocas marcas, rebosantes de productos químicos, ajenos a la soberanía alimentaria y a la producción campesina, alimentos desvitalizados y grasientos, centralizados, industriales, distribuidos a través de grandes superficies de muy pocas empresas.
REVOLUCIÓN ALIMENTARIA
Tenemos que ser conscientes de que, si aceptamos todo esto, le estamos haciendo un flaco favor a la Tierra y a nuestra propia salud.
Más que una apuesta por la seguridad alimentaria, lo que necesitamos es una revolución alimentaria: volver a alimentarnos de los productos de la tierra, de la temporada en que vivimos, de los pequeños productores, de las fincas agroecológicas… Que las grandes transnacionales de las semillas, de la biotecnología y de la gran distribución vean en nosotros unos firmes adversarios y no unos tiernos y sumisos cómplices.
INTELIGENCIA ANCESTRAL
UNA ALIMENTACIÓN MUY VARIADA
A pesar de lo que la gente pudiera creer, la alimentación de las tribus de tiempos paleolíticos, sobre todo en zonas tropicales, era mucho más variada que la del occidental medio en la actualidad.
El hombre de hoy consume siempre la leche del mimo tipo de vacas, los huevos de las mismas razas ponedoras, muy limitados tipo de fruta y verduras… y casi siempre de las mismas marcas, cosa impensable para un cazador-recolector, cuya dieta se basaba, precisamente, en la infinita gama de alimentos a su disposición. Además, el hombre actual come siempre lo mismo sea la estación que sea, otra aberración. Nuestros antepasados se alimentaban de lo que cada estación daba, que es, al fin y al cabo, por razones evolutivas, lo más conveniente desde el punto de vista de la salud.
No hay estudios al respecto. ¿Quién iba a querer patrocinar un estudio tan caro, por su visión holística, si, al fin y al cabo, sus resultados probablemente no le interesarán a los que podrían costearse ese patrocinio? Lo único que sabemos es lo que nos dice el sentido común: las personas que han llegado a viejas y han gozado de mayor calidad de vida tuvieron una alimentación austera, variada, local, muy adaptada a la zona, que variaba según las estaciones… Hombre, ¿a quién debería ocurrírsele comer melón en febrero? ¡Qué barbaridad!
La apuesta por aplicar 'Ionized' en el descanso surge porque es precisamente durmiendo donde se pasan más horas de la vida. De ahí que la Universidad Politécnica de Valencia y el Grupo de Gestión Integral en la Industria Textil (Giitex) hayan pensado en introducir este pionero sistema en el dormitorio, y concretamente, en el colchón.
Gracias a 'Ionized' se pueden generar en el ambiente de una habitación entre 10.000 y 20.000 iones negativos por centímetro cúbico.
El proceso incluye la microencapsulación de iones negativos y su adhesión a tejidos inteligentes que envuelven los colchones y que liberan los iones por la fricción generada con los giros naturales que hacemos cada noche mientras dormimos.
Los efectos beneficiosos de los vegetales dependen, en gran parte, de que el producto se consuma en buenas condiciones. Si bien los cuidados posteriores a la recolección son de suma importancia, en el consumidor también recae cierta responsabilidad. Se empieza por escoger los vegetales más frescos que no tengan señales de daños o magulladuras. Es recomendable escoger vegetales enteros, frente a los troceados o preparados. En el momento de comprarlos, se deben mantener separados de otros alimentos como la carne o el marisco, para evitar que los patógenos pasen de un alimento a otro. Una vez en el domicilio, también se deben almacenar en el frigorífico por separado.
Todas las superficies y utensilios en contacto con los vegetales deben estar desinfectados y lavados con agua caliente y jabón.
Para los vegetales enteros, es imprescindible su desinfección hoja por hoja para evitar los patógenos. Puede realizarse con agua a chorro o sumergir los vegetales en agua con unas gotas de lejía (un mililitro de lejía por cada litro de agua). Sin embargo, nunca se debe exceder el tiempo en remojo, ya que pueden perder sus características nutritivas. El último paso es enjuagar con agua de nuevo para eliminar posibles restos de lejía.
Mantener el color y la textura de los vegetales
Como alimentos perecederos que son, sus características nutricionales y organolépticas pueden alterarse con facilidad. Son alimentos delicados que requieren ciertas pautas de manipulación para garantizar su color y textura:
No se deben cocinar demasiado para que mantengan un color intenso y una textura crujiente. Si se forma un color amarillento y su textura es demasiado blanda, es síntoma de que la cocción se ha excedido.
Cocinarlas en su punto garantiza el mantenimiento de todas sus vitaminas y minerales.
No se debe agregar mucha sal en el agua de cocción, ya que los vegetales no pierden sus propias sales minerales.
Retirar los vegetales cuando estén al dente.
¡njuagar los vegetales con agua fría para fijar la clorofila y mantener un color verde intenso.
En caso de cocinarlas al vapor, controlar el tiempo de exposición, ya que pueden perder el color y su textura. En función de su tamaño y de que estén congelados o no, se exponen al vapor un determinado tiempo.
Limpieza y preparación
Antes de manipular los vegetales, debe garantizarse una adecuada limpieza de las manos con agua caliente y jabón para asegurar que se desinfectan de forma adecuada. Este procedimiento debe realizarse antes y después de su manipulación. Hay que usar una tabla para cortarlos y un cuchillo, ambos limpios y desinfectados. Todas las superficies y utensilios que tengan contacto con los vegetales deben estar desinfectados y lavados con agua caliente y jabón, también antes y después de manipularlos.
Se debe preparar solo la cantidad de fruta o vegetales que se consumirá y sacar las partes que no son útiles. Sobre todo en lechugas, cebolla o zanahorias, es importante retirar las capas superficiales, aunque también es recomendable lavarlas enteras y, una vez limpias, retirar las capas externas. Es opcional secar después los vegetales con un trapo limpio o un papel. Nunca se debe usar detergente para lavar los vegetales. Una vez listos, deben mantenerse en refrigeración, estén cortados, pelados o cocinados, como máximo dos horas después de su manipulación.
Es un grupo de cepas patológicas que dan lugar a un cuadro clínico de gastroenteritis que puede ser muy grave (en función del tipo de cepa que intoxique). Esta intoxicación es mucho más frecuente en carne o lácteos, ya que la bacteria está presente en el ganado. Sin embargo, también es frecuente la infección en frutas y verduras, puesto que el suelo puede contener restos de la bacteria.
Las personas afectadas rara vez tienen fiebre o, en caso de tenerla, es muy leve. La infección puede afectar a los glóbulos rojos y a los riñones. La cepa O157:H7 en concreto puede representar un serio problema, sobre todo, para ancianos y niños.
Cómo evitar una toxiinfección:
Debe cocinarse bien la carne.
Mantener la carne cruda separada de otros alimentos, sobre todo de los vegetales, que se consumen crudos.
La EFSA estimó en 2008 que la biodisponibilidad de aluminio en humanos era baja, del 0,1% en alimentos y del 0,3% en agua de consumo. Se calcula que la carga total de aluminio en el cuerpo humano oscila entre 30 mg y 50 mg por cada kg de peso corporal. La mitad se distribuye en el esqueleto y el resto se reparte entre la piel, el tracto gastrointestinal, nódulos linfáticos y otros tejidos blandos. En animales de laboratorio, se han hallado restos de aluminio en el bazo, hígado, huesos, riñones, corazón, pulmones y en el cerebro, después de la ingesta oral de este elemento. A pesar de ello, los expertos mantienen en vigor el estudio realizado en 2008 y aseguran que el aluminio no conlleva riesgo de efectos secundarios.
Este metal se absorbe a través del estómago y los intestinos y se excreta por los riñones. Según el estudio, se estima que se absorbe menos de un 1% del aluminio ingerido y representa un 0,01% en relación con los otros constituyentes presentes en el global de la ingesta diaria de alimentos. Los expertos estiman que su consumo a través de los alimentos no supone ningún riesgo para la salud.
La dieta es la principal puerta de entrada de aluminio en el organismo humano. La mayoría de alimentos lo contienen, ya que es un metal omnipresente en el medio ambiente. Los vegetales, el té o las especias tienen el índice más elevado en aluminio, mientras que la carne apenas contiene restos. Según la EFSA, la ingesta diaria procedente de la dieta oscila entre tres y diez miligramos, en función del tipo de alimento y su contenido en aluminio. Estos alimentos están elaborados con sales de aluminio (no autorizadas en todo el mundo), lo que provoca que la cantidad de este metal sea mayor.
Aunque parece que la cantidad de aluminio es inferior y no causa problemas, el agua de consumo también contiene pequeñas dosis. La Organización Mundial de la Salud (OMS) añade, por su parte, que un consumo elevado de analgésicos y antiácidos puede elevar la ingesta de aluminio hasta cinco gramos al día, ya que son también fuente de este metal.
Utensilios y envases de aluminio
Otra vía de entrada son los envases alimentarios, como las latas. El aluminio con que se fabrican entra en contacto con el aire y forma el óxido de aluminio, estable a un pH entre 4,5 y 8,5. Por este motivo, es un elemento idóneo para almacenar muchos tipos de alimentos. Garantiza que estos aumenten su vida útil sin alterar sus características organolépticas, ya que una laca interior protectora impide, además, el contacto del metal con el alimento.
Lo mismo ocurre con el papel de aluminio. No obstante, aunque no se contabilicen en los estudios oficiales, no deben omitirse.
En ollas y sartenes, el aluminio se encuentra en su forma insoluble, de ahí que su transferencia a los alimentos sea mínima. Sin embargo, se aconseja tener precaución en el momento de cocinar alimentos ácidos como el tomate o el limón, ya que pueden disolver la capa superficial de óxido metálico y favorecer la migración de aluminio en los alimentos.
Entre los más peligrosos destacan el mercurio, el arsénico, el plomo, el cromo o el cadmio. Se consideran tóxicos por las concentraciones en las que pueden encontrarse y no por sus características esenciales, puesto que todos los seres vivos necesitan muchos de estos elementos para funcionar de manera adecuada. Eso sí, en concentraciones muy inferiores.
Se ha estudiado de forma exhaustiva la relación de estos metales pesados con algunos trastornos graves de salud. Varios tipos de cáncer, daños renales, retrasos en el desarrollo cerebral, alteraciones en el sistema inmunológico o, incluso, la muerte pueden ser consecuencia de una exposición prolongada a esos elementos. Según los expertos, la relación metal-enfermedad no está probada al 100%, pero sí hay una gran probabilidad.
El arsénico puede desencadenar bronquitis, cáncer de esófago, pulmón o enfermedades vasculares.
El cadmio está asociado con cáncer de próstata, nefrotoxicidad, alteraciones neurológicas o hipertensión.
El cromo, por su parte, se relaciona con cáncer de pulmón y alteraciones de hígado, y el mercurio afecta sobre todo al sistema respiratorio.
Argumenta que esta sustancia es tan tóxica como el alcohol y debería recibir igual trato. «Está demostrado que puede favorecer el síndrome metabólico, un conjunto de patologías que se consideran factores de riesgo para el infarto de miocardio, angina o ictus», señala Petra Sanz, de la Sociedad Española de Cardiología.
Esteban Jódar, jefe de Servicio de Endocrinología del Hospital Quirón de Madrid, corrobora que se va estableciendo la relación entre bebidas ricas en fructosa y síndrome metabólico. La ingesta abundante desarrolla resistencia a la insulina y a la leptina, hormona que regula el nivel de lípidos en sangre, y acelera la obesidad, como muestra un estudio del CIBERobn, explica Miguel Ángel Martínez Olmos, del Complejo Hospitalario de Santiago de Compostela.
Por eso «hay una fuerte corriente en los Estados Unidos partidaria de gravar estos alimentos de fácil acceso implicados en la epidemia de obesidad y diabetes que sufrimos y que amenaza a los sistemas de salud. Sería razonable una mayor formación para que los conocimientos sobre nutrición no venga solo de anuncios», aclara Jódar. Una opinión que comparte Petra Sanz, que cree que el etiquetado en alimentación debería ser más preciso. Olmos va más allá: debería regularse la cantidad de AZUCAR añadido.
"Nuestra premisa es que, si hay un gran ruido ambiental, las aves van a tener que modificar su canto con un rango de frecuencias distinto y tonos más altos o más bajos de cara a que otros congéneres les escuchen", explica en declaraciones a DiCYT Salvador Peris, catedrático de Biología Animal de la Universidad de Salamanca y autor de diversas publicaciones científicas desde 2004 sobre este tema.
Los trabajos se han centrado en especies de mirlo (Turdus) y chochín (Troglodytes) en el estado brasileño de Pará, en la zona del Amazonas, y en la provincia de Salamanca para comparar posibles diferencias entre una zona tropical y una de clima continental, pero en general "hay poblaciones dentro de una misma especie tan separadas por el canto que pueden llegar a no encontrarse, estamos ante una fragmentación de las poblaciones debido a nuestras infraestructuras viarias", apunta. En este sentido, es posible que un mirlo de una ciudad española pueda ser incapaz de comunicarse con uno de campo. "A esto lo llamamos mutación cultural, que es más rápida que la mutación genética", señala Peris, "y da como resultado una fragmentación de las poblaciones".
Todas las aves paseriformes emiten sonidos innatos que tienen que ver con la estructura de la siringe, que es el órgano vocal de las aves, un órgano muy complejo. Sin embargo, la capacidad de aprendizaje de nuevos cantos varía mucho entre unas especies y otras. Así, un chochín puede tener hasta 10 cantos, un mirlo 15 y un ruiseñor llega a 110. "Cuanto más grande es el abanico, más grande es la parte aprendida. Si un ave vive un promedio de tres a seis años, tiene tiempo de aprender e incorporar nuevos cantos y desechar los que no le han sido útiles para defender un territorio y atraer un congénere del sexo opuesto", comenta.
Entre otros asuntos, el equipo de la Universidad de Salamanca ha analizado cuestiones concretas como la fluctuación de poblaciones de aves en la provincia de Salamanca en carreteras con distintos niveles de tráfico, comprobando que los lugares ruidosos afectan a la presencia de estos animales. Entre las especies cuya población decae están las aves migrantes transaharianas, ya que "tienen repertorios mucho más complejos y, por lo tanto, les afecta más el ruido ambiental", indica el experto.
Otras especies, como gorriones, pinzones y verdecillos "aguantan mucho más el ruido ambiental" y especialmente las denominadas aves urbanas, como los estorninos, que son capaces de "modificar rápidamente su canto, de un año para otro".
De hecho, los efectos de los ruidos sobre estas especies son interesantes desde el punto de vista de la conservación, pero también para ver la "evolución cultural" que representa el canto. "En un mismo individuo o en pocas generaciones cambia más rápido que otros aspectos morfológicos", apunta Peris.
Para desarrollar estas investigaciones, la principal dificultad es grabar en campo, porque los equipos son caros y los problemas técnicos numerosos: hay que evitar el viento, los ruidos de tráfico y los sonidos de otras especies; y procurar grabar a primeras horas, ya que los cantos se producen preferentemente entre las 6 y las 9 de la mañana. Más tarde, se cotejan los cantos de los animales con el ruido ambiental, ya que grabarlo todo al mismo tiempo resultaría carísimo y muy largo de analizar en el tiempo.
Mediante la combinación de los registros de los brotes con datos sobre una variedad de factores socio-ambientales de las regiones afectadas, los investigadores desarrollaron un modelo que puede utilizarse para predecir los riesgos de brotes de enfermedades relacionadas con el agua en cualquier parte del mundo. La investigación se ha publicado en "PLoS Neglected Tropical Diseases".
Existen cinco categorías diferentes de enfermedades asociadas al agua, en función del papel del agua en el proceso de transmisión de la enfermedad, pero la densidad de población es un factor de riesgo para todos los tipos de estas enfermedades. Además, el calor prolongado y excesivo ha demostrado ser un conductor de estas enfermedades, que se transmiten a las personas por picaduras de insectos. El estudio muestra que los brotes notificados tienden a ocurrir en Europa Occidental, África Central, el norte de la India y el sudeste asiático. Estas regiones, así como América Latina y el este de Brasil, están en mayor riesgo de sufrir futuros brotes de enfermedades relacionadas con el agua, que van desde E. coli al dengue.
Entre los brotes notificados, el 70,9% eran enfermedades de origen hídrico, un 2,9% se debían directamente al agua, un 12,2% estaban relacionadas con el agua, un 6,8% con el lavado con agua y un 7,3% con el agua dispersa. Casi la mitad se causaron por bacterias, un 40% por los virus y el resto por los parásitos. Incluso con todos los datos disponibles, los investigadores sugieren que su base de datos representa solo una fracción de los brotes actuales que se han producido, debidos a que la falta de notificación de estas enfermedades es un problema común, especialmente en países en desarrollo.
Para evitar que aparezcan en el producto final y que puedan llegar al consumidor, las empresas tratan de incorporar sistemas de inspección que permitan detectarlas, bien a la entrada supervisando los ingredientes, o bien a la salida del proceso de producción y envasado.
Detección de metales
La inspección y detección de cuerpos extraños no es una tarea fácil ya que los alimentos son matrices bastante complejas. Una reciente investigación ha logrado mejorar las limitaciones de la detección de metales en productos húmedos con mayor conductividad y que generaban muchos falsos positivos. Se ha desarrollado un nuevo sistema en el que ajustando las frecuencias de trabajo y mejorando el software de análisis se consiguen mejores resultados.
Resolver la detección de metales supone dar un paso adelante, bien con detectores de metales bien con equipos de rayos x que, además, permiten detectar otras materias extrañas no metálicas de densidad alta, como las piedras o el cristal. Sin embargo, queda por resolver la detección de materias extrañas de baja densidad y no metálicas como son los plásticos, fragmentos de madera, cartón, insectos, etc.
Nuevas tecnologías de inspección: Sensores
Para abordar la detección de este tipo de productos es necesario aplicar nuevas tecnologías de inspección que vayan más allá de la medida de la conductividad o de la densidad, siendo necesario emplear sensores capaces de detectar cambios en las propiedades químicas. Éste es el caso de la visión hiperespectral, que permite combinar visión convencional con espectroscopia de infrarrojos para obtener el espectro o huella digital de cada producto. Si no coincide con el del alimento procesado, se descarta y se rechaza de la línea de producción.
Visión hiperespectral
La tecnología de la visión hiperespectral es muy reciente y se está empezando a aplicar para la inspección de calidad en alimentos. Cualquier producto que pueda ser inspeccionado mediante visión directa antes del envasado final es susceptible de ser supervisado mediante esta tecnología y, cuando se detecte algún elemento o producto diferente, separarlo y evitar que llegue al consumidor final. Esta tecnología requiere de una adaptación de la instrumentación y de unos modelos a medida para cada tipo de producto por lo que requiere de una evaluación previa y un desarrollo a medida según las necesidades.
Experiencia ainia
En ainia se están desarrollando tecnologías de detección de cuerpos extraños basadas en visión hiperespectral. Y en este sentido se está trabajando en la mejora y optimización de la técnica a través del proyecto de Investigación y Desarrollo de Tecnologías Ópticas Aplicadas al Control de Procesos (OPTIFOOD-ORGANIC). Cuenta con expertos en las más innovadoras técnicas para la detección de cuerpos extraños en matrices alimentarias y con una planta piloto equipada en la que se lleva a cabo el testeo de la tecnología antes de transferirla a nuestros clientes.
Fuente: consumer (19 enero 2012) Autor: Por MAITE ZUDAIRE
La combinación de su delicioso dulzor natural con el equilibrado contrapunto ácido cuando están en plena sazón, es decir, en plena temporada, unido a las interesantes virtudes nutricionales y funcionales (vitamina C, folatos, fibra, bioflavonoides, potasio, magnesio, calcio) obliga a tomar al menos un cítrico al día como contribución a una buena salud.
Bioflavonoides, fibras, pectinas, vitamina C o folatos son compuestos naturales de los CITRICOS que despiertan el interés de estudiarse por separado para conocer sus efectos potenciales en la prevención y terapia de ciertas patologías. Son frutas distinguidas por sus propiedades nutricionales, en particular, por su riqueza en vitaminas como la C y el ácido fólico, en fibra y en minerales como el potasio, el calcio y el magnesio. En investigación sanitaria y científica, llama la atención la variedad y cantidad de compuestos fitoquímicos como los bioflavonoides, que suman su acción antioxidante a la del ácido ascórbico (vitamina C).
Una línea de investigación reciente se centra en evaluar el papel de la pectina de CITRICOS modificada (MCP), también conocida como pectina fraccionada, un polisacárido complejo obtenido de la cáscara y la pulpa de los CITRICOS. La pectina cítrica modificada es rica en residuos galactósidos. Estos residuos son compuestos que, en cultivos celulares "in vitro" (en laboratorio) y con animales de experimentación, han tenido una respuesta positiva en el control de determinados tipos de cáncer. Estos residuos son capaces de inhibir o bloquear la agregación de las células cancerosas, controlar la metástasis o diseminar el cáncer a órganos distantes.
Aunque las perspectivas son esperanzadoras, quedan muchas fases de estudio por desarrollar, si fuera el caso, hasta alcanzar la evidencia científica sólida del papel de la pectina de CITRICOS modificada como parte de una nutrición terapéutica.
Además de los incontables beneficios nutricionales y saludables demostrados de los CITRICOS, estas frutas contienen ciertos compuestos que pueden desaconsejar su consumo en determinadas circunstancias.
· CITRICOS en ayunas y molestias digestivas. La vesícula biliar es el reservorio de la bilis, un líquido segregado por el hígado y necesario para la digestión, en particular, de las grasas. La bilis se ha de vaciar de la vesícula al intestino cuando llegan a esta parte del aparato digestivo las sustancias grasas de los alimentos. En diferentes circunstancias, como la presencia de cálculos biliares en la vesícula, la inflamación del órgano o la formación de bilis espesa, la vesícula puede no vaciarse en el momento preciso o con la intensidad debida. A estos trastornos se les denomina coledisquinesias ("vesícula perezosa"), pueden ser más o menos intensos y se manifiestan como pesadez abdominal, dolor en el costado derecho y dolor de cabeza.
Ciertos alimentos tienen cualidad colagoga, es decir, estimulan el vaciamiento más o menos intenso de la vesícula biliar, lo cual activa la digestión. Sin embargo, en personas con el aparato digestivo sensible, la ingesta de estos alimentos puede acompañarse de una molesta acción purgante intestinal. La naranja, y en particular su zumo, son dos alimentos que, si se toman en ayunas, pueden provocar malestar leve (náuseas, pesadez abdominal). Aunque estas molestias no revisten gravedad, explican el temor de quienes lo han experimentado a tomar el zumo de naranja en ayunas. No obstante, en caso de padecer colelitiasis, tomar CITRICOS con el estómago vacío puede desencadenar un cólico, por lo que en estos casos estarían desaconsejados.
· Zumos de CITRICOS y salud dental. Tomar zumo de CITRICOS entre horas o aislados, sin consumir a la vez otros alimentos no ácidos, puede favorecer el desarrollo de caries. La combinación de azúcares y de sustancias ácidas de los zumos de frutas cítricas favorece una mayor erosión de la dentina, con el consiguiente mayor riesgo de caries. Por tanto, si se tiene costumbre de beber zumos, una buena práctica consiste en cepillarse los dientes para limpiar la boca, de modo que las bacterias bucales no encuentren sustrato para actuar. Se estima que la posibilidad de tener problemas de caries se triplica cuando se toman zumos, en comparación con la ingesta de otros alimentos que no son de naturaleza ácida ni azucarada.
· Zumo de pomelo e interacción con medicamentos. La ingesta de ciertos zumos de fruta interfiere en la acción de determinados fármacos y, en consecuencia, en el proceso terapéutico. En el caso de los zumos de pomelo, está estudiado que reducen la eficacia si se toman de forma conjunta con los siguientes medicamentos: fexofenadina (antihistamínico), etoposida (anticancerígeno), atenolol, celiprolol y talinolol (betabloqueantes utilizados en la prevención de infartos y tratamiento de la hipertensión arterial), ciclosporina (utilizada en la prevención del rechazo tras el trasplante de órganos) y algunos antibióticos. También está demostrado que el zumo de pomelo aumenta la acción de antidepresivos y estatinas más allá de los efectos deseados, por lo que debería evitarse su ingesta conjunta si se siguen estos tratamientos.
En la presentación de sus previsiones anuales, el director general de la OIE, Bernard Vallat, indicó que un centenar de países en el mundo no tienen un cuadro reglamentario adecuado al uso de los ANTIBIOTICOS en los animales lo que, a medio plazo, inutiliza su uso.
"Los antibióticos son un tesoro que hay que preservar. Su uso es esencial para tener una producción animal suficiente que permita alimentar a la población humana. Sin ellos habría carestía de proteínas nobles", señaló Vallat.
El responsable de la OIE señaló que por el momento no se ha establecido el traspaso de bacterias resistentes animales al hombre, pero que se trata de una eventualidad que no se puede descartar.
Sin nombrar los países que no regulan el uso de los ANTIBIOTICOS en los animales, Vallat indicó que "basta con mirar el Producto Interior Bruto de los países y quedarse con los que tienen menos".
Destacó los avances en algunas regiones, como América Latina, aunque señaló que en ese territorio todavía persisten problemas en la mitad de los países, que no detalló.
En este sentido, el responsable de la OIE aseguró que "es importante que los países desarrollados ayuden al resto" a poner en marcha programas de uso responsable de los antibióticos.
"Con la mundialización, la aparición de bacterias resistentes a los antibióticos en algunos países supone un peligro para todo el planeta", indicó.
Además de la falta de legislación, Vallat señaló que esos países están sujetos a una situación de falta de control efectivo en el uso de los antibióticos "tanto en los destinados a los animales como los de los seres humanos".
"No es raro que en algunos países de África se vendan los antibióticos como caramelos en los mercados, sin ningún control", dijo.
Además, en ese continente se asiste a una proliferación de la venta de productos falsificados, en su mayor parte fabricados en Asia, donde las dosis reales no se corresponden con las indicadas en los prospectos, lo que aumenta el riesgo de aparición de bacterias resistentes.
A ello se suma, tanto en los países en vías de desarrollo como en los desarrollados, el incremento de la venta de antibióticos a través de internet, donde el control de las autoridades es más complicado.
En los países más pobres tampoco existe un cuerpo de veterinarios capaces de promover un uso responsable de estos medicamentos.
Vallat indicó que su organización tiene una lista de productos recomendados y una práctica de utilización de los mismos, pero que la aplicación real depende de las autoridades nacionales.
El responsable de la OIE indicó que hay algunas controversias sobre el uso de los antibióticos de forma preventiva o su utilización para favorecer el crecimiento de animales.