Esa es la pregunta que un equipo de científicos está tratando de responder.
En un estudio pionero, el equipo del químico Robert Doyle, de la Universidad de Siracusa en Nueva York, ha demostrado por primera vez que una importante hormona que ayuda a que la gente se sienta "llena" después de comer puede ser llevada al torrente sanguíneo por vía oral.
En la investigación también han trabajado científicos de la Universidad Murdoch en Australia.
Esta hormona, llamada PYY, es parte de un sistema químico que regula el apetito y la energía. Cuando comemos o hacemos ejercicio, se libera PYY en nuestra sangre. La cantidad de PYY liberada se incrementa con la cantidad de calorías consumidas. Estudios anteriores ya mostraron que las personas obesas tienen menores concentraciones de PYY en sangre antes o después de comer que las no obesas. Además, la inyección intravenosa de PYY en un grupo de voluntarios obesos y no obesos aumentó los niveles de la hormona en el suero sanguíneo y redujo la cantidad de calorías consumidas en ambos grupos.
Lo que se necesita es un modo de proteger a la PYY para que pueda viajar a través del sistema digestivo manteniéndose relativamente intacta. Hace varios años, Doyle desarrolló un modo de usar la vitamina B12 como vehículo para administrar oralmente la hormona insulina. La B12 puede pasar a través del sistema digestivo con relativa facilidad, y llevar consigo insulina, u otras sustancias, hasta el torrente sanguíneo. De modo similar, su equipo de investigación añadió la hormona PYY a su sistema de transporte mediante vitamina B12. El objetivo de la primera fase de este estudio fue demostrar la viabilidad de hacer llegar una cantidad clínicamente relevante de PYY al torrente sanguíneo. Y el objetivo se ha logrado ahora.
El siguiente paso consiste en encontrar modos de introducir el sistema de B12-PYY en medios tales como un chicle o una píldora, para crear un suplemento nutricional que ayude a bajar de peso a la gente casi del mismo modo en que los chicles con nicotina son usados para ayudar a dejar de fumar.
Si se consigue, este chicle con PYY sería un modo mucho más natural que otros de ayudar a que la gente pierda peso. Las personas con kilos de más podrían tomar una comida equilibrada y luego masticar un chicle. El suplemento de PYY comenzaría a surtir efecto entre tres y cuatro horas más tarde, disminuyendo el apetito del individuo cuando estuviera cerca de la hora de su próxima comida.
La Comisión Europea planteó cuatro cuestiones a las cuales los expertos dieron respuesta. El primer punto consistió en evaluar el riesgo para la salud pública causado por las bacterias patógenas E. coli STEC y otras que pueden contaminar semillas y germinados de consumo humano. La Comisión BIOHAZ concluyó que los germinados son alimentos de elevado riesgo microbiológico, tanto por sus patrones de consumo, crudos o mínimamente procesados -ambos son productos "listos para el consumo"-, como porque existe la posibilidad de que ciertas bacterias patógenas que contaminan las semillas de origen puedan crecer y desarrollarse durante su germinación y amplificar su presencia y efectos.
Los diferentes tipos de semillas germinadas no representan el mismo riesgo de contaminación por el crecimiento de las bacterias patógenas. Los brotes de alfalfa y soja verde son los más consumidos e implicados con mayor frecuencia en los episodios alimentarios tóxicos. Salmonella y E. coli patógena (incluida STEC) son los patógenos bacterianos más frecuentes que causan toxiinfecciones asociadas al consumo de germinados contaminados. En algunos casos, como el de Salmonella, niveles de contaminación muy bajos de semillas secas (4 bacterias/kg) pueden causar toxiinfecciones asociadas a los germinados. Otras bacterias patógenas, como B.cereus, S.aureus, L. monocytogenes y Y.enterocolitica, se han relacionado también con toxiinfecciones asociadas a germinados, aunque de forma menos frecuente.
Otro punto que debe tenerse en cuenta es que los datos epidemiológicos muestran cómo una sola partida contaminada de semillas puede utilizarse en varias plantaciones de brotes, incluso en países diferentes, y causar varias toxiinfecciones relacionadas. Debido a las limitaciones en los datos disponibles, los expertos concluyen en este punto que no ha sido posible llevar a cabo una evaluación cuantitativa de riesgos microbiológicos y estimar la proporción de toxiinfecciones transmitidas por los alimentos atribuibles al consumo de las semillas germinadas contaminadas.
Los factores de riesgo más relevantes están asociados con el efecto de prácticas agrícolas en la producción de semillas y el almacenamiento
La segunda petición al Panel de expertos fue identificar, en la medida de lo posible, los factores de riesgo que contribuyen al desarrollo de bacterias patógenas STEC y otras que puedan contaminar tanto semillas como germinados. En este punto, el grupo BIOHAZ concluyó que las bacterias patógenas pueden transportarse y transmitirse a través de animales, seres humanos y el medio ambiente, y que pueden contaminar las semillas en el campo y en toda la cadena de producción de semillas germinadas. Los factores de riesgo más relevantes están asociados con el efecto de las prácticas agrícolas en la producción de semillas, el almacenamiento y distribución de agua de riego contaminada o estiércol, la presencia de aves y roedores en las instalaciones de almacenamiento, el polvo y las partículas del suelo como fuentes potenciales de contaminación.
Las condiciones de procesamiento (temperatura y humedad) que prevalecen durante la germinación de las semillas contaminadas favorecen el crecimiento y la difusión de bacterias patógenas, cuya presencia se amplifica, y deben considerarse como principales factores de riesgo. La amplia distribución de lotes de semillas es un factor de riesgo que puede aumentar la dispersión geográfica de los brotes. La precaria trazabilidad de los lotes de semillas puede retrasar las medidas adoptadas por las autoridades sanitarias para controlar los episodios toxiinfecciosos. Además, esta precariedad ocasiona dificultades para los productores de germinados en el momento de evaluar la calidad higiénica de los lotes de semillas y, por lo tanto, aumenta el riesgo del uso de semillas contaminadas en el proceso de producción. Los lotes utilizados para la germinación no son específicos para este fin, por lo que su control es aún más difícil.
Identificación de patógenos
Aún se desconocen los métodos microbiológicos de detección de patógenos emergentes en semillas y germinados, o no se aplican, lo que plantea un desafío adicional en la identificación de la fuente de las toxiinfecciones. Debido al hecho de que los germinados están listos para el consumo, la contaminación por los portadores asintomáticos de patógenos no debe excluirse como un factor de riesgo potencial. Si se tienen en cuenta todos estos factores de riesgo, el control de la higiene del proceso de producción de germinados ha sido difícil hasta la fecha.
El tercer punto solicitado fue recomendar posibles opciones específicas para minimizar el riesgo a lo largo de la cadena alimentaria, desde la producción de semillas hasta el consumo final. En este sentido, la Comisión BIOHAZ indicó que la gestión de la seguridad alimentaria basada en los principios APPCC debe ser el objetivo de los operadores que produzcan semillas germinadas, así como BPA (Buenas Prácticas Agrícolas), BPM (Buenas Prácticas de Fabricación) y BPH (Buenas Prácticas de Higiene) a lo largo de toda la cadena de producción. El análisis de peligros debe incluir la clasificación de riesgo de los productos básicos, las regiones de origen y los operadores y proveedores de semillas. En la producción de semillas germinadas, puede ser difícil definir los puntos críticos de control (PCC), incluidas las medidas de control de riesgos y los límites críticos y su control. La prevención de contaminación de las semillas es muy importante por la larga supervivencia de las bacterias patógenas en las semillas y su multiplicación en la producción de germinadas. La descontaminación antes de la brotación se practica en algunos Estados de la UE como una medida de mitigación de riesgos adicionales, en el marco de una estrategia de intervención conjunta.
Sin embargo, ningún método de descontaminación está disponible para asegurar la eliminación de patógenos en todo tipo de semillas, sin afectar la germinación de semillas o brotes de rendimiento. La seguridad y eficacia de diferentes tratamientos de semillas de descontaminación (química, tratamiento térmico, la irradiación sola o en combinación) deben evaluarse de forma armonizada en la UE. Es necesario mantener una cadena de frío de los brotes desde el final de la producción al consumo para limitar el crecimiento de bacterias patógenas. Todas las partes interesadas, incluidos los consumidores y quienes practican la germinación en casa, en todos los eslabones de la cadena de producción, deben conocer los riesgos de seguridad alimentaria planteados por las semillas germinadas.
Pruebas microbiológicas
Por último, la CE solicitó al Panel de expertos comunitarios en riesgos biológicos recomendar, si se considera pertinente, los criterios microbiológicos de semillas y germinados, así como del agua y otros materiales que puedan contaminar las semillas y los brotes a lo largo de la cadena de producción. El grupo BIOHAZ indicó que las pruebas microbiológicas por sí solas pueden dar una falsa sensación de seguridad debido a la limitación estadística de los planes de muestreo. Un resultado negativo de la muestra no garantiza la ausencia del patógeno en el lote de prueba, sobre todo cuando está presente en escasa prevalencia o repartido de manera heterogénea.
No es posible evaluar el grado de protección de la salud pública proporcionada por criterios microbiológicos específicos para las semillas y las semillas germinadas. Esto pone de relieve la necesidad de recopilación de datos para realizar una evaluación cuantitativa del riesgo. Los criterios microbiológicos, además del diseño de planes de muestreo para las bacterias patógenas, deben considerarse como uno de los componentes del sistema de gestión de seguridad alimentaria para toda la cadena de producción de semillas germinadas.
El Panel expone que se debe considerar el desarrollo de nuevos o la revisión de criterios microbiológicos aplicables a los actuales agentes patógenos más asociados a los germinados, como Salmonella o E. coli enteropatógeno (no hay criterios para los patógenos E. coli en la actualidad). Los criterios microbiológicos para Salmonella, E. coli patógeno, y L. Monocytogenes podrían considerarse para las semillas antes del inicio del proceso de producción, durante la germinación y en el producto final.
Ahora, unos investigadores han desarrollado un modelo digital que explica mejor cómo las bacterias se mueven en "enjambres". Y este modelo puede ser aplicado a tecnologías desarrolladas por el Ser Humano, como ordenadores, robótica, e inteligencia artificial en general.
Fuente: Noticiasdelaciencia (23 dic. 2011)
La investigadora Adi Shklarsh, con la colaboración de Eshel Ben-Jacob, ambos de la Universidad de Tel Aviv, Gil Ariel de la Universidad de Bar-Ilan, y Elad Schneidman del Instituto Weizmann de Ciencia, las tres instituciones en Israel, han descubierto cómo las bacterias recopilan colectivamente información sobre su entorno y encuentran el modo óptimo de proliferar, incluso en los entornos más complejos.
Estudiar los principios de la navegación de las bacterias permitirá a los investigadores diseñar una nueva generación de robots inteligentes que puedan formar enjambres inteligentes, o ayudar al desarrollo de microrrobots médicos utilizables para hacer diagnósticos o para distribuir con gran precisión medicamentos en el cuerpo, entre otras aplicaciones.
Las bacterias no son los únicos organismos que viajan en grupo. Peces, abejas y aves también realizan desplazamientos colectivos coordinados. Pero como organismos simples, con receptores menos sofisticados, las bacterias no están tan bien equipadas para lidiar con grandes cantidades de información o "ruido" en los entornos complejos por los que se desplazan, como por ejemplo los tejidos del cuerpo humano. Se pensaba que las bacterias estarían en desventaja al ser comparadas con otros organismos que viajan en grupo.
FUENTE | ABC Periódico Electrónico S.A. (22/12/2011) Autor: R. I.
Siendo un poco exagerados se podría decir que la propia medicina ha ayudado a crear una superbacteria. Parece que al atacar a la bacteria se refuerza su capacidad para hacer frente a las defensas naturales del hombre. «Hasta donde sabemos, es la primera vez que un organismo con estas capacidades aparece en la naturaleza», dice Manu Vanaerschot, autor del trabajo.
El equipo de Vanaerschot se ha centrado en el parásito Leishmania, un organismo unicelular que ya ha sorprendido a los científicos antes, ya que es un experto en la adaptación a diferentes ambientes. Este parásito causa la leishmaniasis, una de las enfermedades parasitarias más importantes después de la malaria, que afecta a unos dos millones de personas en 88 países - incluidos los europeos - y cada año mata a cincuenta mil de ellos. El parásito se transmite por la picadura de una mosca.
En la India, donde se producen la mayoría de los casos, la enfermedad ha sido tratada durante décadas con compuestos de antimonio. Como era de esperar, el parásito se ha adaptado a la presión constante de los medicamentos. En 2006, el tratamiento se cambió, ya que dos de cada tres pacientes no respondían. Los fármacos de antimonio actúan íntimamente con el sistema inmune humano, lo que probablemente ha facilitado que Leishmania donovani genera un mecanismo de defensa contra ambos. No sólo se ha hecho resistente contra los fármacos, sino también más resistente a la respuesta inmune del huésped.
Aunque no se puede demostrar totalmente -entre otras cosas, porque, obviamente, no se puede experimentar con seres humanos-, todo apunta a que las cepas de Leishmania resistentes no sólo sobreviven mejor en los seres humanos -tienen un mayor fitness- sino que también poseen una mayor capacidad para promover la enfermedad -una mayor virulencia- que las cepas no resistentes.
¿SUPERBACTERIA?
Es la primera vez que los científicos encuentran un organismo que se beneficia de su capacidad de resistencia. Normalmente la resistencia sólo es útil cuando un agente patógeno es atacado por los medicamentos, mientras que el resto del tiempo es perjudicial para el organismo.
Por suerte, la resistencia ayuda a los patógenos sólo en un ambiente lleno de fármacos, por lo que su capacidad de diseminación es muy limitada. Pero esta regla, también la quebranta esta cepa de Leishmania: incluso en ausencia de medicamentos, el parásito resistente sobrevive mejor, en vez de empeorar, y es más virulento que el parásito no resistente.
La cuestión es si nuestros medicamentos han creado una superbacteria. Una pregunta legítima, pero este único caso no implica que tengamos que dejar de desarrollar nuevos medicamentos. Al contrario, dicen los autores del trabajo, debemos crear fármacos más nuevos para dar nuevas respuestas a las estrategias de adaptación de los agentes patógenos y, además, debemos proteger a los fármacos, por ejemplo, al usarlos en terapias de combinación. Debemos utilizar con sabiduría nuestros fármacos para reducir al mínimo las posibilidades de los agentes patógenos de que generen la resistencia.
La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que mata a más de un millón y medio de personas cada año. Es una enfermedad difícil de tratar, a las personas se les receta una combinación de antibióticos que toman diariamente durante nueve meses, un régimen difícil de seguir para los pacientes y de administrar para las enfermeras y los médicos. Incluso después de haber comenzado el tratamiento parece que algunas de las células infecciosas sobreviven durante largos periodos de tiempo.
"Hemos encontrado que las consecuencias de los patrones simples e inesperados de crecimiento de las micobacterias, así como su división, significan que algunas células bacterianas tienen la capacidad de sobrevivir frente a los antibióticos", dijo Bree Aldridge, coautor del estudio. Los investigadores de la HSPH se dispusieron a determinar lo que diferencia a una célula que vive de una que muere. Diseñaron una cámara única de microfluidos en el que crecieron células de Mycobacterium smegmatis (que se comportan de manera similar a las células de tuberculosis) y filmó su crecimiento con un sistema de imágenes de células vivas.
Los investigadores pensaban que las células de M.smegmatis se dividen de forma regular en células hijas de tamaño similar, como hacen otras bacterias como la E.coli. En su lugar, se sorprendieron al encontrar que las células hijas de M.smegmatis fueron increíblemente diversas, con un tamaño y tasas de crecimiento muy variables. Encontraron que esta diversidad se debe a que M.smegmatis crece de una manera inusual, con el alargamiento de un solo extremo. Cuando una célula madre asimétrica se divide, crea células hijas que son muy diferentes una de otra en aspectos fundamentales, incluidas las propiedades de su crecimiento.
Los autores especularon que estas subpoblaciones fisiológicamente distintas de las células se traducen en diferencias en la susceptibilidad a los antibióticos, que apuntan a procesos esenciales para el crecimiento y la división. Para probar esta hipótesis, se trataron las células con diferentes tipos de antibióticos y observaron cómo respondieron las subpoblaciones de células hija. Los resultados mostraron que células hijas diferentes exhiben diferentes susceptibilidades a los tratamientos, una fuerte evidencia de que las poblaciones de células micobacterianas contienen células inherentemente tolerantes a los antibióticos, y proporcionaron una posible hipótesis de por qué la tuberculosis es una enfermedad tan difícil de tratar. Los investigadores esperan que estos hallazgos lleven al desarrollo de regímenes de tratamiento en los que los antibióticos se combinen para dirigirse específicamente a las subpoblaciones de células tolerantes.
Fuente: cienciaes.com (2011/11/20) Por JORGE LABORDA
Como es sabido, cientos de especies de bacterias colonizan prácticamente todas las superficies de nuestros cuerpos, sean estas externas (piel, boca…) o internas (intestinos, vagina…). Las bacterias superan a nuestras células en una proporción de diez a uno, por lo que muchos científicos comienzan a considerar a los humanos no como un simple organismo, sino como un conjunto complejo de organismos, un sistema de células que conviven en una, a veces, frágil harmonía.
Pero tampoco es cuestión de exagerar. Ya es suficiente con que la ciencia haya acabado con el ser humano como rey de la creación, y que haya descubierto que descendemos del mono o que nuestro cerebro no sea el mejor equipado del reino animal. ¿Acaso el hecho de que estemos colonizados por bacterias quiere decir que dichos microorganismos afectan lo que somos?.
Es muy pronto todavía para responder a esa pregunta. Sin embargo, los últimos estudios realizados tanto con seres humanos como con animales de laboratorio sugieren que las bacterias hacen mucho más que vivir tranquilamente sobre nuestra piel o en nuestro intestino. Su actividad afecta nuestra biología, a nuestra salud corporal, y puede, incluso, afectar a nuestra misma felicidad.
BACTERIAS PROTECTORAS
Es bien conocido que las bacterias amigables que habitan nuestro intestino evitan que este sea colonizado por bacterias que podrían causarnos infecciones graves. También se ha demostrado que algunas bacterias de nuestra boca son beneficiosas y nos protegen del desarrollo de caries dentales.
Diversas especies bacterianas también colonizan la superficie interna de la vagina. Estas bacterias suelen ser del tipo Lactobacillus, como las que se encuentran en el yogur, que fabrican elevadas cantidades de ácido láctico. Este ácido genera un entorno hostil para otras bacterias y protege, por tanto, de infecciones bacterianas que causan enfermedades o, cuando menos, serias molestias.
Igualmente, determinadas especies de bacterias, como la denominada B. fragilis, producen sustancias antiinflamatorias que ayudan a mantener a raya enfermedades crónicas del intestino causadas por una respuesta inmunitaria descontrolada. Las sustancias producidas por estas bacterias mantienen inactivadas a determinadas células del sistema inmunitario, causantes de la inflamación. En ausencia de B. fragilis, la inflamación puede causar graves problemas intestinales y digestivos. Lo interesante de esto es, además, que las sustancias antiinflamatorias son también beneficiosas para esta bacteria y ayudan a que B. fragilis no sea atacada por el sistema inmune. No obstante, esta bacteria no causa enfermedad.
MICROBIOLOGÍA DE LA FELICIDAD
Pero las bacterias que nos habitan pueden manipular algo más que el sistema inmune. Los últimos estudios con animales de laboratorio indican que pueden manipular nuestra actitud frente a la vida e incluso influir en nuestro estado de ánimo y nuestra felicidad. Así, ratones que han crecido en un entorno libre de bacterias son más temerarios y toman mayores riesgos que los que han crecido en un entorno bacteriano normal. Los ratones libres de bacterias son también más activos. Estos efectos pueden ser eliminados si se inocula bacterias a los ratones en su infancia, pero no si se inoculan las bacterias en la edad adulta, lo que indica que los efectos de las bacterias sobre la actividad cerebral que afecta a esos comportamientos suceden temprano en la vida.
Un último estudio publicado en la revista Proceedings demuestra que un tipo de bacteria intestinal amistosa, llamada Lactobacillus rhamnosus, afecta al estado de ansiedad de los ratones de laboratorio. Los animales con niveles normales de esta bacteria son menos ansiosos que los que carecen de ella en su intestino. Esta menor ansiedad se acompaña de menores niveles de hormonas de estrés en la sangre y de diferencias en los niveles de algunos neurotransmisores cerebrales, es decir, los efectos son bien reales.
"En los países mediterráneos, el consumo de alimentos característicos de su dieta ha disminuido en las últimas décadas para aumentar el de grasas saturadas, procedentes sobre todo de carnes rojas y bollería industrial. Esto es realmente preocupante", explica Mercedes Sotos Prieto, autora principal de un trabajo incluido dentro del estudio Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea) e investigadora de la Universidad de Valencia.
El objetivo de este análisis, realizado en la Comunidad Valenciana a 945 personas (340 hombres y 605 mujeres) entre 55 y 80 años y con alto riesgo cardiovascular, fue conocer el patrón de consumo de carne y pescado, sus correlaciones con la adherencia a la dieta mediterránea y su asociación con factores de riesgo cardiovascular. Los resultados, publicados en la revista Nutrición Hospitalaria, muestran que esta población mediterránea presenta una ingesta elevada de carne roja y de pescado, pero mientras que el consumo de pescado se asocia con una menor prevalencia de diabetes y menor concentración de glucosa, el de carne roja, en particular de embutidos, se relaciona con mayor peso y prevalencia de obesidad.
"El consumo de carne roja en esta población alcanza una media de una vez al día y resulta elevado en comparación con las recomendaciones alimentarias", apunta la investigadora. "Esto podría estar influenciado por las recomendaciones sobre consumir ternera a la plancha en muchas dietas para perder peso", indica.
Los autores afirman que, a pesar de tratarse de un estudio transversal, que no determina una relación causal, son varios los trabajos que coinciden en que el consumo de pescado, tanto el blanco como, en mayor grado, el azul, se asocia con un menor riesgo de diabetes tipo 2. "Se han sugerido varias hipótesis que explican por qué el consumo de pescado podría estar relacionado con el riesgo de diabetes", indican los investigadores, que explican que "el aumento de los omega 3 en las células del músculo esquelético mejora la sensibilidad a la insulina".
Diversos profesionales de los campos de la nutrición, la medicina y la veterinaria compararon las ventajas e inconvenientes del pescado y marisco en este encuentro, organizado por la Confederación Española de Pesca (Cepesca), con el apoyo del Fondo de Regulación y Organización del Mercado de los Productos de la Pesca y Cultivos Marinos (FROM). Según las conclusiones del simposio, entre los consumidores de pescado hay un 25% menos de muertes por cualquier causa y una incidencia menor de episodios de paro cardiaco, arritmias o de cánceres de riñón, próstata y colon.
La secretaria general del FROM, Isabel Hernández, explicó que en la "ecuación beneficio versus riesgo, gana el beneficio". Hernández y otros ponentes reconocieron que en el pescado existen contaminantes, como el mercurio, pero también otros elementos químicos que lo "contrarrestan", como el selenio, que se encuentra en las aguas y es positivo en la dieta. Además, el pescado y marisco contienen "omega 3", proteínas y vitaminas y, según los reunidos, cumplen un papel en la alimentación que no suplen otros productos, por lo que su consumo escaso sí puede perjudicar al desarrollo de los niños o provocar enfermedades.
La responsable del FROM señaló que es necesario evaluar cómo actúan los contaminantes según las especificidades de cada especie, otras variables que influyen en la dieta y, sobre todo, el efecto en poblaciones más sensibles como las mujeres embarazadas o los niños pequeños. "Tenemos que tener más cuidado en cuanto a lo que decimos sobre qué consumir o no consumir", afirmó. Hernández apuntó que tampoco es bueno "lanzar alarmas innecesarias que disminuyan el consumo".
El presidente de la Fundación Española de Nutrición, Gregorio Varela, manifestó que "se nos olvida su magnífico aporte de proteínas, superior al de la carne". Varela citó entre los "grandes mitos de la nutrición" el del pescado azul, que pasó de ser la "cenicienta" a la "estrella". El catedrático de Toxicología de la Universidad Complutense de Madrid, Arturo Anadón afirmó que "el riesgo de no comer pescado es mayor al que tiene comerlo". Entre los beneficios, Anadón recordó su bajo contenido en sodio y sus propiedades contra las enfermedades cardiovasculares.
"Con la producción del pescado de captura estancada y el incremento demográfico, se considera que la acuicultura tiene el mayor potencial para producir más pescado en el futuro y atender la demanda creciente de alimentos acuáticos inocuos y de calidad", asegura el informe. De igual modo, con su incremento tanto en volumen como en valor, la acuicultura ha ayudado a reducir la pobreza y aumentar la seguridad alimentaria en muchos lugares del mundo, añade.
Sin embargo, la FAO alerta de que el alza de este sector no se ha producido de manera equilibrada. Existen marcadas diferencias en los niveles de producción, la composición de las especies y los sistemas agrícolas entre unas regiones y otras, y entre un país y otro. La región que domina el sector es Asia-Pacífico, que en 2008 concentró el 89,1% de la producción mundial, con China a la cabeza con el 62,3%. De los 15 países principales por su producción acuícola, 11 se encuentran en la región de Asia-Pacífico.
Además, unos pocos países lideran la producción de las principales especies, como ocurre con China y las carpas, China, Tailandia, Vietnam, Indonesia e India con camarones y langostinos, y Noruega y Chile con el salmón.
Por otra parte, el informe de la FAO señala que mientras continúa el incremento de la demanda de productos de la acuicultura, cada vez se reconoce más la necesidad de abordar la preocupación de los consumidores sobre la calidad e inocuidad de los productos y por la sanidad y bienestar de los animales. De este modo, cuestiones como la inocuidad alimentaria, la rastreabilidad, certificación y el etiquetado ecológico adquieren cada vez mayor importancia y son consideradas prioritarias por muchos gobiernos.
Según los investigadores, aquellas mujeres que no comían pescado o lo hacía en ocasiones contadas tenían un 50% más de problemas cardiovascularesa los ocho años de seguimiento del estudio que las que comían pescado con regularidad. En comparación con las mujeres que comían pescado rico en omega-3 semanales, el riesgo era de un 90% más elevado para aquellas que nunca o casi nunca ingerían pescado.
FUENTE | ABC Periódico Electrónico S.A. (07/12/2011) Autor: S. Gutiérrez
Los investigadores analizaron los datos de una cohorte de población nacional danesa de 49.000 mujeres con edades entre los 15 y 49 años. Los investigadores registraron 577 eventos cardiovasculares durante un periodo de ocho años, incluyendo cinco muertes por enfermedades cardiovasculares en mujeres sin diagnóstico previo de la enfermedad. En total, 328 eventos se debieron a la enfermedad hipertensiva, 146 a enfermedad cerebrovascular y 103 por enfermedad isquémica del corazón.
MUJERES JÓVENES
«Este es el primer estudio de este tamaño que se ha centrado exclusivamente en mujeres en edad fértil», dijo Marín Strøm, del Statens Serum Institut en Copenhague (Dinamarca). El mensaje de este estudio, señaló, es que a pesar de que se pensaba que los beneficios del consumo de pescado rico en omega 3 pueden no ser evidentes durante 30 o 40 años, nuestro estudio muestra que no siempre es así. «Hemos visto una fuerte asociación con la enfermedad cardiovascular en las mujeres que todavía estaban todavía en la treintena».
En este estudio, incluso las mujeres que comían pescado sólo un par de veces al mes se beneficiaron, pero es importante destacar que para obtener el mayor beneficio de pescado y aceites de pescado se debe ingerir pescado como plato principal al menos dos veces a la semana.
Las preocupaciones sobre la exposición al ARSENICO se extienden ahora más allá del agua hasta llegar al caso del arroz; el arroz es susceptible a la contaminación debido a su capacidad para extraer el ARSENICO del medio ambiente. "La exposición al ARSENICO durante el embarazo es un problema de salud pública, debido a los riesgos potenciales para la salud del feto", afirma Margaret Karagas, profesora de Medicina en Dartmouth y autora principal del artículo.
"El estudio se basa en una muestra de 229 mujeres embarazadas de New Hampshire, cuya concentración de ARSENICO se midió mediante su orina", explica Diane Gilbert-Diamond, coautora principal del artículo. Las mujeres en el estudio fueron divididas en dos grupos en función de si habían, o no, comido arroz dos días antes de la recolección de orina - también se analizó la concentración de ARSENICO en el agua del grifo de sus hogares.
Las concentraciones urinarias de ARSENICO para los 73 sujetos del estudio que habían ingerido ARSENICO del arroz mostraron una media de 5,27 microgramos por litro, mientras que la media de los 156 sujetos que no habían consumido arroz fue de 3,38 microgramos por litro, una diferencia estadísticamente significativa entre los dos grupos.
Karagas añade que "si bien este estudio revela el potencial de exposición al ARSENICO a partir del arroz, se necesita mucha investigación adicional antes de que podamos determinar si hay efectos reales para la salud debido a esta fuente de exposición".
Según publicaba el diario holandés “Volkskrant”, el Instituto Nacional de Salud norteamericano (NIH) encargó a algunos laboratorios de distintos países una investigación sobre la posibilidad de que el virus H5N1 pudiera mutar hasta una variante capaz de transmitirse de las aves al ser humano. Ron Fouchier, profesor de virología en Centro Médico Erasmus de Roterdam, anunció el pasado mes de septiembre en una conferencia sobre la gripe en Malta que ha conseguido una variante altamente contagiosa de este virus que es común en las aves pero que en su estado conocido no suele traspasar la barrera biológica hasta los humanos. En todo el mundo han muerto hasta ahora unas 500 personas a causa de este virus, uno de ellos un veterinario holandés que estaba en contacto directo con pájaros.
Cuando logra infectar a personas, la tasa de mortalidad del virus es muy alta y aunque muchos científicos consideraban que las posibilidades de una epidemia de H5N1 son muy remotas, el profesor Fouchier asegura que unas pocas mutaciones en el ADN viral, que también pueden producirse de forma natural, lo convertirían en una variante altamente contagiosa.
HURONES COMO «CONEJILLOS DE INDIAS»
El profesor hizo su estudio utilizando hurones, cuyo sistema inmunológico es muy similar a los humanos. Según Fouchier, un investigador japonés que recibió el mismo encargo de la NIH norteamericana parece haber encontrado los mismos resultados.
Fouchier ha redactado un artículo sobre sus hallazgos y lo ha enviado a la revista Science, que a su vez ha pedido al Gobierno norteamericano su opinión sobre si debería o no publicar este descubrimiento. Las agencias federales de seguridad han pedido por ahora a la revista que se abstenga de dar publicidad a un descubrimiento que puede tener consecuencias terroríficas utilizadas como arma terrorista. El NSABB norteamericano (National Science Advisory Board for Biosecurity) está analizando este caso del que Thomas Inglesby, director del Centro de Bioseguridad de la Universidad de Pittsburgh, ha dicho que “la primera mala idea es que los científicos se dediquen a manipular un virus letal para que además sea altamente contagioso. Y la segunda es publicar cómo lo han hecho para que otros puedan copiarlo”.
Según la investigadora del Centro Tecnológico de Investigación del Champiñón (CTICH), Cristina Clavijo, los alimentos con índice glucémico bajo son los más aconsejables para las personas que padecen diabetes porque suponen un menor aumento de la glucemia.
Fuente: agroinformacion.com (27/12/2011)
El índice glucémico del champiñón es tan bajo que apenas puede medirse y, para obtener dicha medida, una persona debería ingerir 1,2 kilos de champiñones en menos de diez minutos, explica Clavijo en un artículo sobre el potencial de los hongos en la dieta del diabético, que publica la revista de la Asociación Española de Cultivadores de Champiñón.
Una dieta con un índice glucémico bajo se asocia a un menor riesgo de diabetes tipo 2, que es la forma más común de la diabetes porque presenta altos niveles de glucosa en sangre.
También se asocia a un menor riesgo de padecer enfermedades coronarias, cáncer de mama o la combinación de estas enfermedades, añade la investigadora del CTICH.
Los hongos son un alimento con muy bajo aporte calórico, con tan solo 26-35 kilocalorías en función de la especie y uno de los hongos con menor aporte calórico es el champiñón.
Los bajos aporte calórico e índice glucémico, junto al gran contenido en agua y considerable contenido en fibra, añade, hacen de los hongos un alimento muy interesante en muchos aspectos.
Los hongos contienen gran variedad de carbohidratos y las variedades blanca y marrón de champiñón contienen 4,5 y 4,6 por ciento del peso fresco de carbohidratos totales.
En peso seco, el champiñón contiene un 60 % de carbohidratos, mientras que hay algunas especies, como la "Pleurotus", que pueden alcanzar el 81,8 %.
Recuerda que la diabetes es un desorden del metabolismo, caracterizado por un aumento de los niveles de glucosa en sangre, que puede deberse a que el páncreas no produce insulina o a que el organismo no utiliza adecuadamente la insulina que recibe.
Esta enfermedad afecta a diferentes órganos y tejidos, dura toda la vida y repercute en el metabolismo de los carbohidratos, los lípidos y las proteínas.
Es una patología que, además, puede causar complicaciones diversas, que afectan a los ojos, riñones, nervios y vasos sanguíneos.
Fuente: consumer (19 diciembre 2011) Autor: Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ
El norovirus se propaga, en su mayoría, de forma muy fácil. Pasa de persona infectada a persona sana por contacto con superficies u objetos contaminados o tras la ingesta de cualquier alimento en este estado. Además, el virus puede sobrevivir varios días en las zonas contaminadas, por lo que las posibilidades de contagio aumentan, y es resistente a los tratamientos físicos y químicos de depuración de aguas residuales, de ahí que las aguas contaminadas sean las responsables de que se propague entre los alimentos, sobre todo, en los vegetales frescos y los moluscos bivalvos.
El norovirus no se multiplica en los alimentos, pero es muy persistente en productos como vegetales frescos
Para reducir la posible presencia del virus en los vegetales, es necesario lavarlos bien y someterlos a un tratamiento con agua clorada. Cuanto más largo es el tiempo de exposición al cloro, más cantidad de patógenos se elimina. No obstante, este prolongado tratamiento no es viable, ya que altas dosis de cloro provocarían cambios sensoriales inaceptables en los vegetales.
Se deben adecuar medidas preventivas y de control a lo largo de toda la cadena alimentaria, desde la granja o el campo hasta la mesa. En una primera fase, los agricultores que cultivan los vegetales y las hortalizas deben controlar la calidad de las aguas de riego y de la que se utiliza para lavar los equipos y los locales de trabajo, además de desinfectar las herramientas de forma adecuada, los envases y, sobre todo, formar a los trabajadores en materia de higiene personal y general.
Por otra parte, los criadores de moluscos deben también garantizar una óptima calidad de las aguas en las zonas de cultivo, de acuerdo a su sistema de control. En cuanto a las industrias alimentarias, sobre todo en aquellas que se dedican a los alimentos listos para consumir, deben tener en cuenta el peligro que supone el norovirus en sus alimentos y tener en constante formación a sus empleados. Han de seguir un estricto plan APPCC que detalle este problema y evaluar el riesgo que supone de acuerdo con sus instalaciones. Para ello, el Codex Alimentarius prepara una completa guía sobre las medidas higiénicas que se deben llevar a cabo para el control del virus en los alimentos.
RECOMENDACIONES DE LA EFSA PARA EVITAR EL NOROVIRUS EN ALIMENTOS
Desde la Unión Europea se proponen una serie de medidas para prevenir el norovirus en los alimentos:
> Asegurar el cumplimiento de los criterios microbiológicos establecidos en el Reglamento (CE) número 2073/2005. Aunque no especifica criterios concretos para virus y tampoco hay una relación directa entre la presencia elevada de microorganismos indicadores o patógenos, su cumplimento garantiza al menos, un riesgo menor.
> Se debe elaborar un plan de limpieza y desinfección específico para situaciones de riesgo, sobre todo para operarios enfermos. Se debe prever que las zonas contaminadas por operarios enfermos y los aseos se han de lavar y desinfectar de manera inmediata con potentes desinfectantes. Los expertos recomiendan productos con dosis superiores a 1.000 ppm de cloro libre durante cinco minutos.
> Garantizar una rigurosa higiene de las manos de los manipuladores para evitar la transmisión a los alimentos o la propagación del virus en las instalaciones o superficies. Los trabajadores deben estar bien informados y conscientes de la importancia de su higiene. Además, debe haber una supervisión que garantice su correcta aplicación y se ha de apartar siempre a los trabajadores enfermos.
> Quizá el factor más importante es la descontaminación de vegetales: deben limpiarse en profundidad y eliminar toda la materia orgánica adherida a la superficie. En caso necesario, se deben descontaminar con cloro o ácido periacético. Sin embargo, no debe olvidarse que la descontaminación no es garantía de riesgo cero, pero si la carga viral inicial es baja, supone casi la eliminación total de los patógenos.