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DESINFECCION OZONO21• industrias,
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DESINFECCION OZONO es eficaz en:
• industrias,
• establecimientos públicos,
• escuelas,
• hospitales
y
• nuestros hogares.
La APLICACION TECNOLOGICA del OZONO mejora nuestra calidad de vida
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DESINFECCION OZONO es eficaz en:
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La APLICACION TECNOLOGICA del OZONO mejora nuestra calidad de vida
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CORONAVIRUS eliminados con OZONOHay millones de MICROBIOS en bacterias, virus, germenes, hongos, … y toxinas en el AIRE y en el AGUAEl OZONO mata y elimina a todos sin dejar residuos. Se convierte en OXIGENO GRACIAS OZONO |
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Fuente: Instituto para la Salud Geoambiental
Se encuentra de forma natural en el aire ambiente en concentraciones que varían entre 300 ppm a 550 ppm dependiendo de si medimos en entornos rurales o urbanos.
El DIOXIDO de CARBONO CO2 produce el desplazamiento del oxígeno y en concentraciones altas, de más de 30.000 ppm, puede producir asfixia.
En aire interior el CO2 es un gran indicador de la calidad de aire ya que actúa como chivato de la renovación de aire. Es sabido que a partir de concentraciones de más de 800 ppm en entornos laborales, se comienzan a producir quejas debidas a olores.
El principal efecto que produce el DIOXIDO de CARBONO CO2 es la asfixia por desplazamiento del oxígeno, pero esto se produce por concentraciones muy altas capaces de desplazar el oxígeno y reducir su concentración por debajo del 20%.
En concentraciones altas, cercanas a la 30.000 ppm, puede causar dolores de cabeza, falta de concentración, somnolencia, mareos y problemas respiratorios.
En entornos laborales, como las oficinas, resultado es el malestar por los olores a partir de las 800-1000 ppm.
Es importante señalar que las personas con problemas de asma o SQM deben proveerse de un aire con bajas concentraciones de CO2.
Un grupo a tener muy en cuenta son los niños en los colegios.
España no tiene normativa que regule el nivel de CO2 en los colegios, como si lo tienen por ejemplo en Francia, siendo bien conocida la relación entre el bajo rendimiento escolar y los altos niveles de CO2.
Además los niños debido a su metabolismo y actividad producen mucho más CO2 que los adultos.
Principales Fuentes
La principal fuente en ambientes interiores es la respiración humana. Además se deben considerar otras posibles fuentes de combustión en casos de altos niveles de concentración.
Niveles habituales
Los niveles del DIOXIDO de CARBONO CO2 en un ambiente interior es resultado de los factores: niveles en aire exterior, fuentes interiores, niveles de ocupación y tasas de ventilación.
En la legislación actual no hay un valor concreto que se dé como bueno. Existen diferentes recomendaciones y valores límite ocupacionales.
En el RITE por ejemplo en función del nivel de calidad de aire del local público los valores de concentración van desde las 400 ppm hasta más de 1.000 ppm.
El valor límite de exposición profesional para exposiciones de 8 horas que vemos en las Guías del INSHT es de 5.000 ppm si bien este valor no se puede aplicar a entornos no industriales.
Recordemos que en espacios como oficinas a partir de 800 ppm se producen quejas por olores y se recomienda no superar las 1.000 ppm.
Lo ideal es que el cociente entre exterior e interior sea lo más cercano a 1 posible.
Referencias:
• Calidad de aire interior. Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo
• NTP 549: El dióxido de carbono en la evaluación de la calidad del aire interior
• Límites de exposición profesional para agentes químicos en España. 2018
• NTP 742: Ventilación general de edificios
• Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo

Post sobre el DIOXIDO de CARBONO CO2
Es importante conocer cuáles son los efectos físicos y las enfermedades que provocan, así como las mejores formas de combatirlos para evitar que afecten a nuestra vida diaria.
Efectos de los MALOS OLORES en la salud
Entre los efectos físicos, se encuentran los problemas de coordinación causados por malos olores.
Posibles enfermedades físicas causadas por el mal olor
• Mareos.
• Dolor de cabeza.
• Molestias respiratorias.
• Alteraciones psicológicas.
Recomendaciones contra los malos olores
En el interior de nuestro hogar
Para combatir este problema, debemos tener en cuenta una serie de recomendaciones en nuestro hogar:
• Revisar los filtros de las campanas extractoras y sustituirlos o limpiarlos frecuentemente.
• Si el olor proviene de dentro, no olvide revisar los sifones o botes sinfónicos de su vivienda y asegurarse de que todos tienen correcto su nivel de agua. Para evitar obstrucciones, limpie el bote sinfónico de vez en cuando.
• Nunca debemos tapar u obstaculizar shunts, extractores o salidas a patios. Están pensados para extraer aire y mejoran nuestra vida.
Del medioambiente exterior
Las fuentes de olores desagradables pueden también estar fuera de nuestra casa, en esos casos:
• Ventanas herméticas son muy efectivas. Todo esto ayuda a reducir la exposición a olores y agentes externos.
• Aislamiento ha de ser lo mas estanco posible. Tanto el cierre de las ventanas como las juntas y sellados, es fundamental.

Post sobre la ELIMINACION de OLORES con OZONO

SALUD y BIENESTAR con OZONO
Hongos por todos los sitios
A medida que usamos el aire acondicionado del coche, mayor cantidad de hongos encontraremos allí. Para evitar su propagación, conviene limpiar los aparatos de aire acondicionado tanto de viviendas como de coches.
Tal y como explica Robert Dunn en su libro ¿Solo en casa?
Además, como estos equipos lanzan la mayor cantidad de hongos durante los primeros minutos de funcionamiento, algunos científicos recomiendan abrir las ventanas cada vez que se ponga en marcha.
También se puede mantener el aparato apagado y abrir las ventanas, pero tiene el inconveniente de permitir la entrada de una gran biodiversidad de bacterias del entorno.
Cladosporium es un género de hongos que incluye algunos de los mohos interiores y exteriores más comunes. Las especies producen colonias verde oliva a marrón o negras y tienen conidios pigmentados oscuros que se forman en cadenas simples o ramificadas.
En conclusión este mal olor del coche es una consecuencia directa de unos conductos de ventilación sucios.
Tampoco hicieron falta grande avances médicos en el siglo pasado en Estados Unidos para frenar la fiebre amarilla y la malaria. Una combinación correcta de pesticidas y mosquiteras en las ventanas redujo las infecciones por estas enfermedades.
A pesar de que no fuésemos conscientes hasta hace año y medio de cómo el aire viciado que respiramos puede llegar a enfermarnos, la pandemia puede habernos dado un plan para detener todos los virus respiratorios a la vez: la ventilación.
“Actualmente se está reconociendo que la trasmisión por los aerosoles de enfermedades es más frecuente y abundante de lo que se creía”, explica a El Confidencial la viróloga del CSIC Margarita del Val.
Un claro ejemplo es el editorial que un grupo de expertos en construcción, salud pública y medicina publicaron en ‘Science’ a principios de este año pidiendo un “cambio de paradigma” en torno al aire interior.
Estaba infravalorada la capacidad de las partículas exhaladas por la gente al hablar, toser, reír o gritar; de mantenerse en el aire y contagiar.
La viróloga del CSIC subraya que “antes se pensaba que los aerosoles eran muy pequeños y no entraban tan fácil y rápidamente en la persona receptora, y que no tenía suficiente virus. Pero ahora se conoce que permanecen varías horas en el aire en suspensión y si se multiplica por la cantidad de tiempo exhalando..., pues la trasmisión es mucho más eficaz que una gotita que emites y cae a una superficie, que sería necesario tocarla rápidamente o acercársela a una mucosa para que virus tuviese éxito de enfermar”.
“El tiempo de suspensión en el aire no se conocía y ahora se está reconociendo que hay otros agentes infecciosos de enfermedades respiratorias que también es probable que se extiendan por aerosoles. Por eso la ventilación es muy importante para luchar contra todos ellos”, apostilla la experta.
Asimismo, Del Val recuerda que la ventilación es “muy fácil y muy eficaz”. “Quien haya tenido algún elemento de medida de la cantidad de CO2 que hay en el aire, que es una medida indirecta, habrá visto que solo con la ventilación se mejora la calidad de este. Solo con abrir las ventanas, si es ventilación cruzada, funciona. Y cuando se cierra se pierde. Es una solución sencilla, barata para cuando el tiempo lo permite y podrá ser eficaz frente a muchos agentes infecciosos”, explica la estudiosa de los virus.
Frenar GRIPES, CATARROS y CORONAVIRUS
Las mascarillas y la ventilación han causado que la cantidad de aerosoles en el aire sea menor, que han demostrado que frenan las enfermedades. La viróloga lo ejemplifica con la bajada del número de casos de GRIPES, CATARROS y CORONAVIRUS.
Pero matiza que no está demostrado que sea tan eficaz con los adenovirus (como conjuntivitis o gastroenteritis) y los rinovirus (como el resfriado común). “Lo que si está claro es que sería más fácil controlar muchas de estas enfermedades, bajar el número de casos y la gravedad de otros”, añade.
Asimismo matiza que también es importante saber “cuántas partículas infecciosas tienen que llegar a una persona para que enferme, enferme grave o tenga una patología complicadísima. Eso no lo sabemos y dependerá del estado de las defensas de cada uno. Pero probablemente también dependerá de la dosis de infección”.
La ventilación cruzada (también en coches)
La clave para una buena gestión del aire en espacios cerrados es que la ventilación sea cruzada. Para ello debe haber puertas y ventanas abiertas simultáneamente en lados opuestos de la sala. “No hace falta que sea muy intensa, con una pequeña apertura basta”, señala la viróloga.
Del mismo modo, Del Val destaca que no debemos olvidarnos de la ventilación en los coches particulares; tampoco en taxis y otros transportes VTC.
“Cuando compartimos coche no nos damos cuenta, pero es un riesgo. El aire está saturado con solo cinco minutos de viaje con otra persona. Se satura de agentes infecciosos y estás respirando aire respirado; es como si se bebiese el agua que otro ha utilizado para enjuagarse la boca y eso no se le ocurre a nadie”, desarrolla la experta.
Oficinas sin ventanas
En este sentido, la viróloga lanza un mensaje tranquilizador a la población porque, si se está gestionando de una manera correcta, la filtración “se puede ajustar para que se renueve tanto el aire que la calidad sea suficientemente buena”.
“Si la ventilación es forzada con renovación total, la calidad del aire es muy buena, pero es cierto que se gasta más energía y más dinero; porque en invierno cada vez que coges aire lo tienes que calentar y en verano al revés, en lugar de recircular el que ya tiene la temperatura adecuada”, añade.
En caso de que no se disponga de un sistema que renueve correctamente el aire en un edificio con ventilación automática o se quiera ahorrar dinero, la viróloga recomienda poner filtros HEPA.
“En cada pasada del aire por el filtro no gasta tanta potencia, ni mucho motor y ni mucha energía. Y aunque una sola pasada no filtre todo el virus, al estar filtrando constantemente, el aire puede estar razonablemente limpio. Por lo tanto recircula una cierta parte del aire y renueva otra”, desgrana.
Las pandemias que están por venir
La experta explica que las pandemias más esperadas que podrían azotar al mundo van a venir por dos vías: respiratorias o por trasmisión por insectos.
“Teniendo en cuenta que son las más probables, si nos quitamos en general agentes respiratorios, bajaremos también la posibilidad de que nos pille otra pandemia como esta”, concluye Del Val.
La reducción del empleo de químicos, se traduce no solamente en la mejora para la salud y la naturaleza sino también en una mayor seguridad y un gran ahorro para los agricultores, viticultores y bodegas.
Por la concentración de Ozono, se consigue agua totalmente pura, rica en oxígeno y desinfectada, con un agua en un alto poder desinfectante.
Agua con OZONO es un desinfectante que tiene una gran capacidad de eliminar todo tipo de virus, bacterias, hongos, levaduras, nemátodos y otros patógenos nocivos.
Nuestro GENERADOR de OZONO modelo OZ3G es para caudales entre 1.000 y 3.000 litros por hora.
Y el GENERADOR de OZONO modelo OZ15G sirve en caudales de 10.000 a 15.000 litros por hora.
Estos 2 GENERADORES de OZONO para el AGUA SON un sistema innovador y de alta tecnología, para las necesidades agrícolas.
Renovación del AGUA sin residuos en los viñedos contaminados
Gracias a la aplicación del Ozono en el agua se consigue la renovación de los viñedos contaminados por patógenos, se consigue calidad y mejora en suu productividad.
Además Y MUY IMPORTANTE es SIN RESIDUOS
Esta regeneración se puede llevar a cabo con el cultivo instalado, sin que sea necesario arrancar la plantación.
En otros casos, tras la aplicación del tratamiento con Ozono la parcela está lista para su reutilización inmediata, sin que sea necesaria una espera de varios años como ocurre con otros tratamientos.
Riego con un agua de OZONO es plena calidad y con alto Redox
Gracias al Ozono conseguimos la potabilización, desinfección y oxigenación del agua de riego.
El riego con agua de OZONO, con un alto redox, resultado oxigenación de las raíces, lo que se traduce en una mayor vitalidad y productividad de los viñedos.
Agua con OZONO es AGUA de calidad que favorece el desarrollo del sistema radicular y ayuda a proteger la planta ante agresiones de patógenos.
Todo ello tiene como resultado una sustancial mejora de la calidad de la uva y de la rentabilidad de la explotación.
Otra aplicación del GENERADOR de OZONO para el AGUA es la limpieza y desinfección del sistema de riego, eliminando el biofilm, materia orgánica que se pega al interior de las mangueras y conducciones, que las obstruye.
Fuente: ctxt.es
Antonio Turiel / Juan Bordera (17/09/2021)
Sin embargo –habrá quien le encuentre un reverso poético a esto–, para lograr someter a los ciclos, hemos usado tal cantidad de combustibles fósiles que ya no solo los tiempos están cambiando. Las estaciones también. Nuestra pírrica victoria solo ha sido temporal. Temporal, como los que estamos desatando.
No solo hemos diluido los ciclos, digamos, de puertas para dentro, sino que estamos creando un nuevo estado climático caótico que nos va a sorprender con fenómenos meteorológicos cada vez más abruptos, inesperados, potentes y frecuentes.
Es la consecuencia de haber pretendido dominar los ciclos, sin antes comprenderlos.
A la cadena de suministros le está pasando algo que parece que tampoco comprendemos bien. Al principio fueron los microchips. No se producían los suficientes. Las fábricas de coches empezaron a parar algunos días para acomodar su producción. Después, la escasez de chips afectó a la PlayStation 5. Si quieres una nueva, tienes que encargarla y esperar unos meses.
Luego empezaron a escasear –y a aumentar de precio– muchos materiales de construcción: acero laminado, aluminio, cobre, cemento…hasta madera. También faltan ya algunos pigmentos, resinas epoxi y varios tipos de plásticos.
La lista de materias primas que está escaseando es cada vez más larga, y eso empieza a afectar a las materias elaboradas a partir de las materias primas. Faltan recambios para algunos coches, o para bicicletas. Hay ordenadores e impresoras que discretamente han desaparecido del catálogo.
Materias primas que están escaseando es la lista cada vez más larga y eso empieza a afectar a las materias elaboradas a partir de las materias primas
Pero el problema no se acaba en lo más anecdótico: ocurre que algunos alimentos comienzan también a escasear. Que este año la cosecha de trigo en Rusia será mala y el precio del trigo está aumentando. Que falta acero y aluminio para las latas, que los costes de los contenedores, de los transportes marítimos, se han multiplicado por diez o por veinte. Que falta de todo.
Esto no es todo, ojalá. De repente el precio de la electricidad también se ha disparado, las familias y empresas lo sufren. Rápidamente los medios de distracción y los tertulianos han puesto el grito en el cielo, atacando al Gobierno o a las eléctricas, pero –aunque hay responsabilidades compartidas y el pulso del oligopolio a un ejecutivo blando pero que no controlan del todo es evidente–, poco a poco se empieza a escuchar cuál es la causa principal de la subida de la luz: falta gas natural. Y no falta solo en España: falta en toda Europa. Argelia, antaño suministrador fiable de gas a España, ahora solo nos envía menos de la mitad que hace unos años, y las energéticas han buscado gas en otros países. Obviamente, pagándolo a un precio mucho más caro.
Incluso hemos llegado al punto en el cual compañías productoras de fertilizante están paralizando ya algunas de sus plantas en España y Reino Unido debido al creciente precio del gas. Habrá que vigilar bien esto: tras aquella “revolución verde” en la agricultura, que más bien fue negra, color crudo, la cadena alimentaria es absolutamente petrodependiente.
El mundo se ha vuelto loco. Después de la convulsión de la covid, cuando se esperaba la recuperación económica, todo parece irse al garete, así, por las buenas. Sin previo aviso.
¿Sin previo aviso?
En realidad, sí que hubo aviso. Y no uno: muchos. Y no solo recientes, sino algunos que vienen resonando desde hace décadas. Nada de lo que pasa es casual ni del todo inesperado. Se sabía que acabaría pasando. Se sabía, pero no se quería actuar, porque eso implicaba cambiarlo casi todo.
Tantas cosas, que cada gobernante y cada consejero delegado decidió cerrar los ojos y esperar a que el problema se solucionase solo o lo solucionase otro. Tal vez llegara un milagro tecnológico, pensaron. Pero no vino otro que lo solucionase ni se resolvió solo. Y el milagro no llega.
Hace 16 años, en 2005, la producción de petróleo crudo tocó su máximo. Es lo que se conoce como cenit del petróleo convencional, el peak oil del petróleo más versátil y fácil de extraer. Desde entonces, se han introducido un montón de (malos) sucedáneos del petróleo para compensar el estancamiento y posterior caída de la cantidad de petróleo bueno que se producía cada año; así, se empezaron a producir biocombustibles obtenidos a través de cultivos, se extrajeron alquitranes en Canadá y Venezuela para combinarlos químicamente con gas natural y obtener algo vagamente parecido al petróleo.
Por último, se impulsó la locura/burbuja del fracking en los EE.UU. Había que intentar rebañar las gotas dispersas de hidrocarburos degradados que se encuentran en algunas rocas. Todo prácticamente en vano. Estos sucedáneos, los petróleos no convencionales, son demasiado caros de extraer y tratar, y encima no son tan buenos. Algunos no valen ni para producir diésel.
Las compañías petroleras intentaron seguir en el negocio, pero tras años de pérdidas enormes a pesar de que el petróleo se vendía caro, en 2014 decidieron comenzar a arrojar la toalla. No merecía la pena seguir luchando. Desde 2014, las petroleras han reducido un 60% su inversión en la búsqueda y puesta en explotación de nuevos yacimientos.
Ese frenazo tan rápido garantizaba que la producción de petróleo comenzaría a caer en breve, y así ha sido: desde diciembre de 2018 la producción va cayendo, problema que ha agravado en 2020 la covid. Ojo, importante: agravado. No provocado.
Como hemos dicho, este proceso de caída de la producción de petróleo es conocido desde hace décadas, se ha avisado de él con frecuencia. Y ya está pasando, con el carbón, el uranio y, en menor medida, con el gas natural. Hemos topado con los límites de muchos de los recursos naturales esenciales.
Tal y como se avisó ya en 1972. Hemos entrado en el siglo de los límites. Durante décadas, geólogos, ingenieros de minas y científicos de diversos ramos habían advertido sobre la inevitable crisis energética y de materiales que causaría el peak oil. Y no se ha hecho nada. Se ha esperado a que la escasez comenzara a ser notoria.
Falta diésel desde 2015, y por ello, la extracción de minerales y el transporte marítimo se encarecen. Todas las carencias que se van desencadenando se retroalimentan y hacen el problema cada vez más grave: si hay menos plástico y menos cobre faltan cables, y entonces faltan máquinas, que disminuyen la producción de tantas otras materias primas y elaboradas.
Si se extrae y transporta menos hierro por la falta de diésel y el encarecimiento de los portes marítimos, se fabrican menos contenedores y eso hace que los precios del transporte por mar se disparen aún más. El efecto mariposa de la complejidad, dentro de la propia cadena de suministros.
Europa se enfrenta a una crisis de suministro de gas natural en los próximos meses. Motivo: sus dos principales proveedores (Rusia y Argelia) llegaron a su máximo de producción, su peak gas, y su producción ya cae en este momento. Esto encarece la electricidad, pero también la fabricación de cemento, los fertilizantes y un largo etcétera.
Las ramificaciones de la escasez de petróleo y de gas se extienden por todo el tejido industrial y productivo del mundo. Tanto el mundo empresarial como el político asisten aparentemente perplejos, no saben cómo reaccionar. Bueno, algunos en realidad sí saben: la compañía Maersk –el principal operador mundial de transporte marítimo de mercancías- ha multiplicado por 10 sus beneficios en el primer semestre.
Falta diésel desde 2015, y por ello, la extracción de minerales y el transporte marítimo se encarecen. La propia Agencia Internacional de la Energía, el organismo de referencia en su sector, aún no ha anunciado las conclusiones principales de su informe anual cuando falta un mes para su publicación: ni siquiera se han atrevido a abrir la compra previa –que en julio habitualmente ya estaba disponible–, seguramente porque no saben cómo tiene que continuar la historia para resultar creíble.
Todo ello entremezclado además con el enorme reto climático que tantos sustos ha dado ya este verano: olas de calor por todas partes que llevan el termómetro a valores inéditos, incendios que arrasan casi países enteros, DANAS, inundaciones sin precedentes y trombas de agua en medio mundo. Por supuesto también en España. Hasta tornados estamos viendo en algunas zonas del interior de nuestro país. E incluso hemos asistido a un pequeño terremoto dentro del IPCC.
Volviendo a la cruda cuestión de la energía: no se puede resolver la crisis energética y de materias primas con más inversión. El problema es estructural. Los yacimientos han tocado máximos y decrecen inevitablemente. Cada vez costará más obtener petróleo, gas u otras materias primas.
Y como las materias primas ya escasean, no podremos implementar todos esos masivos parques de energías renovables que se proyectan en todas partes al mismo tiempo –presionando más la cadena de suministros–, y que requieren de ese neodimio, plata, disprosio y otros tantos materiales cada vez más buscados.
Además, el abaratamiento de muchos de esos paneles o aerogeneradores (que tienen una vida útil determinada de unas pocas décadas y luego han de ser sustituidos) ha sido posible gracias a la globalización y a las economías de escala. Cuestionable, como mínimo, que se puedan mantener a medio plazo.
Aún tenemos tiempo para hacer preparativos y evitar lo peor. Pero no podemos esperar más, porque de hecho ya llegamos tarde.
Deberíamos dejar de hablar de macroproyectos y tecnofábulas fantasiosas, y centrarnos en cosas más simples e imprescindibles. Garanticemos el suministro de alimentos, garanticemos el agua limpia, aseguremos las necesidades locales, relocalicemos el trabajo, trabajemos con materiales de proximidad y montemos los sistemas locales y resilientes que necesitamos, tanto de producción de energía como de todo lo demás.
Dejemos de encandilarnos con las eternas promesas tecnológicas incumplidas y salvemos lo salvable. Adaptémonos a lo que ha de venir igualmente.
Repensemos el modelo Just In Time, ese modelo basado en la aceleración perpetua y evitar almacenar para ahorrar costes. Asumamos que solo fue posible mientras sobraba de todo. Que nos ha dado problemas durante la pandemia –ahora sabemos bien que las cosas no siempre llegan justo a tiempo– y que su influencia en la escasez creciente también es notoria. Al fin y al cabo, qué era el otoño sino el momento de almacenar para afrontar el duro invierno.
Hemos pasado el verano de nuestra civilización, en el que todo iba cada vez a más y mejor, en el que la abundancia material fue la norma. Como la cigarra de la fábula, no hemos aprovechado la bonanza del verano para hacer acopio para los malos tiempos. Ahora se acerca el OTOÑO de la CIVILIZACION.
El otoño siempre fue una especie de ruptura natural en la cadena de suministros. De repente, pasado el cénit energético del verano, se llegaba a un punto en el que se empezaba a tener menos, y había que adaptarse para afrontar el invierno. Aún tenemos tiempo para hacer preparativos, para tomar medidas adecuadas con determinación, para evitar lo peor. Pero no podemos esperar más, porque de hecho ya llegamos tarde. Estos preparativos tardíos de otoño no serán tan efectivos como habrían podido serlo en pleno verano.
OTOÑO de la CIVILIZACION no es ni más ni menos que nuestro inexorable regreso –en principio lento– a vivir dentro de unos ciclos que nunca debimos dar por vencidos. En tiempos que cada vez serán menos complejos, pero más difíciles, vamos a tener menos energía para aclimatarnos a un invierno profundo que puede durar décadas, incluso siglos. Y ni la primavera ni el siguiente verano aparentemente invencible están asegurados. Habrá que ganárselos.
Benedetti, a su manera, también lo vio venir: aprovechemos el otoño / antes de que el invierno nos escombre […] aprovechemos el otoño / antes de que el futuro se congele / y no haya sitio para la belleza /porque el futuro se nos vuelve escarcha.

Post sobre la ELECTRICIDAD

POST sobre el PETROLEO

otoño